El consumo excesivo y prolongado de alcohol está relacionado con múltiples problemas de salud. En México, la cirrosis hepática de origen alcohólico es una de las principales causas de muerte en adultos, y el alcohol también se vincula con enfermedades cardiovasculares, trastornos del ritmo cardíaco, hipertensión, daño cerebral, trastornos de memoria y mayor riesgo de varios tipos de cáncer.
En el plano social, beber en exceso contribuye a conflictos familiares, violencia, ausentismo laboral, accidentes de tránsito y problemas económicos. Reducir la cantidad y la frecuencia con que se bebe, o buscar apoyo profesional cuando es necesario, puede marcar una gran diferencia en la salud y la calidad de vida.