El cuerpo elimina el alcohol de forma lenta y bastante constante: en promedio alrededor de 0,10–0,20 g/L por hora (0,10–0,20 ‰), lo que equivale aproximadamente a una bebida estándar de unos 13 g de alcohol puro por hora. Esto significa que si terminas la noche cerca de la medianoche con una alcoholemia de alrededor de 1,6 ‰ (1,6 g/L), incluso ocho horas después podrías seguir cerca de 0,8 g/L, es decir, justo en el umbral máximo que muchas normas mexicanas toman como referencia para considerar que no se puede conducir. Dormir, tomar café, bañarte o desayunar no acelera este proceso: solo el tiempo hace descender realmente la concentración de alcohol en sangre.
En la Ciudad de México, el Reglamento de Tránsito prohíbe conducir con más de 0,8 g/L de alcohol en sangre o más de 0,4 mg/L en aire espirado para conductores particulares, mientras que los conductores de transporte público, escolar, de carga o de emergencia deben mantener una alcoholemia de 0,0 g/L. El programa "Conduce sin Alcohol" instala retenes y pruebas de alcoholimetría en distintos puntos de la ciudad, de forma aleatoria y en diferentes horarios, incluidos fines de semana, noches y temporadas festivas. Ten en cuenta que en otros estados pueden aplicarse límites similares o más estrictos para ciertas categorías de conductores. Por eso, usa la calculadora solo como referencia y agrega siempre al menos 1–2 horas extra sobre el tiempo estimado; si tienes dudas, lo más seguro es no manejar.